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¿Quieres comprar una casa? ¡Toma nota de estos consejos antes!

Quién está decidido a comprar una casa, invierte mucho tiempo buscando y visitando viviendas personalmente, tratando de encajar sus necesidades con la oferta inmobiliaria que hay en el momento. Pero a menudo, el comprador se centra demasiado en el presente, olvidando que una casa es una fantástica inversión a futuro, si reúne ciertas características.

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Hoy te contamos la suma de qué cosas hacen que una casa, sea una buena casa y le dan un valor real al inmueble. 

1. Que esté bien localizada

Que una vivienda esté bien ubicada es fundamental para que de cara a la venta, obtenga una buena tasación.

Recuerda que por más que el mercado inmobiliario y los precios de la vivienda puedan fluctuar, una buena localización es un valor seguro.

2. Tener escuelas y otros servicios básicos cerca

Para muchos compradores, tener colegios y otros servicios básicos cerca de casa, es primordial. Vivir a las afueras es estupendo si buscas mucha tranquilidad, pero entonces, hay una mayor dependencia del coche para llevar a cabo las gestiones cuotidianas.

3.  Que sea una zona segura

A nadie le gusta vivir en una zona insegura y vivir preocupado, especialmente si tienes hijos. En toda gran ciudad hay calles o barrios con índices de criminalidad más altos que otros. Normalmente son conocidos pero si no lo sabes porque te mudas desde otra localidad, puedes informarte antes. Que sea un barrio y una calle segura, le da más valor a tu casa.

4. Que sea transitable

Desde que las aplicaciones de geolocalización móvil han llegado a nuestras vidas, todo el mundo puede calcular cuánto tarda en ir desde la puerta de su casa al trabajo o a cualquier otro punto de la ciudad.

Pero no solo se trata de distancias, también de que sea un entorno “amigable” para caminar y moverse en transporte público y/o privado. Por ejemplo: si tiene aceras anchas para circular con carritos de bebé, si cuenta con plazas y parques para salir a pasear con el perro, si es muy complicado estacionar el coche, etc.

5. Los vecinos y el vecindario

En grandes ciudades como Madrid, se nota especialmente que las personas con determinados estilos de vida, se concentran más en unos barrios que otros. Por ejemplo, hay barrios donde vive más gente joven, otros donde predomina la gente mayor, barrios que conservan negocios locales y otros con comercios y supermercados pertenecientes a empresas multinacionales.

El estilo de vida de la gente que conforma un barrio, una comunidad o un vecindario influye en tu calidad de vida y también en el valor de la vivienda.

6. Que necesite las mínimas reformas

No solo tienes que calcular el precio de compra de la vivienda, también el de las reformas que hay que hacerle, si la vivienda lo requiere.

En este caso, o bien el precio de compra compensa la inversión que deberás hacer en reformas, o bien mejor busca una casa que necesite solo algunas mejoras. Eso sí, una casa debidamente reformada tiene más valor.

7. Que mantenga su valor

Hay barrios que de repente se ponen de moda y los precios suben como la espuma. También hay barrios que bajan de precio porque se deterioran y otros que siempre conservan su valor. Este es un factor a tener en cuenta cuando inviertes en comprar una casa en una zona u otra.

8. Impuestos y comunidad

Muchas personas no tienen en cuenta los impuestos locales o los gastos de la comunidad de propietarios a la hora de comprar y luego, se arrepienten de no haberle prestado atención a este detalle. Hay comunidades donde se paga muchísimo y municipios con un IBI muy alto. ¡Infórmate bien antes de tomar una decisión! Y recuerda que, también es un factor que te hará ganar o perder puntos si alguna vez quieres venderla.

¿Estás de acuerdo con estos factores? ¿Añadirías alguno más?

Cómo analizar tu capacidad de pago del crédito hipotecario

Antes de solicitar un crédito, debes considerar cuál es la capacidad de endeudamiento con la que cuentas, es decir, el capital máximo por el que te puedes endeudar sin poner en peligro tu integridad financiera. Y no lo decimos solo porque sea un dato fundamental que la entidad bancaria toma en cuenta antes de darte un préstamo, sino también porque saber calcular este valor es un factor clave para determinar la posibilidad de cubrir las deudas y así cumplir con tus obligaciones financieras. Pero, ¿cómo calcular la capacidad de pago? Acá te explicamos en un breve paso a paso:

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Paso 1: determinar ingresos y gastos fijos mensuales. Una forma de conocer con exactitud nuestra capacidad de pago es saber cuáles son todos los ingresos con los que contamos y todos los gastos fijos que tenemos mensualmente; entre estos últimos se encuentran: vivienda, alimentación, salud, transporte y educación. Toma papel y lápiz y anota en una columna tus ingresos y en otra tus egresos.

Paso 2: determinar ingresos netos mensuales. Ten en cuenta que calcular al detalle los ingresos y los gastos mensuales también puede ayudarte a establecer estrategias que ayuden a disminuir gastos. Ahora bien, una vez totalizados los gastos, réstale esta cantidad a tus ingresos mensuales. El total es el “dinero que sobra” y del cual puedes disponer para hacerle frente a gastos extras.

Paso 3: determinar pago de deudas. Los expertos calculan que el límite de capacidad de endeudamiento es entre 35% y 40% de los ingresos netos mensuales. Por lo que este paso se basa en multiplicar el valor de la operación anterior por 0,40, el resultado representa la cantidad máxima de dinero que puedes usar para endeudarte. En términos matemáticos, la fórmula completa es:

Capacidad de Endeudamiento = (Ingresos Mensuales – Gastos Fijos) x 0,40

¿Es mejor comprar o alquilar una propiedad?

Aunque en nuestro país se ha impuesto, por motivos culturales, el sueño de poseer la propia vivienda, esto no deja de ser un quebradero de cabeza para la mayoría, pues pocos tienen el capital suficiente para realizar el trámite de compraventa sin la asistencia financiera de una entidad crediticia y de un préstamo hipotecario. Esto ata a la persona, por muchos años, décadas incluso. Por otro lado, están los estigmas y tabúes en cuanto a la posibilidad de vivir como alquilado en un piso o casa. Se ha difundido la opinión, no suficientemente meditada, de que alquilar es “tirar el dinero”.

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Ahora bien, con la pasada crisis del sector inmobiliario todavía presente y ante un panorama de tintes grisáceos en el horizonte, no se podría dar una respuesta universal o definitiva a la pregunta que inaugura este artículo. Sin embargo, en las líneas venideras intentaremos dilucidar un poco sobre los distintos factores implícitos en cada modalidad.

El factor compromiso frente a la liberalidad

Para aquellas personas que tienen planificado sentar cabeza de forma definitiva, el comprar una vivienda no representa una mala opción y, aun así, no debe tomarse a la ligera. Factores como la ubicación, el tamaño y el estado del inmueble influirán en su modo de vida. A la larga, estará amarrado a la amortización que debe pagar en cuotas mensuales y a los servicios o gravámenes que pesen sobre la propiedad.

En cambio, si no vislumbras en el panorama la posibilidad de vivir en una misma localidad por los próximos 30 años o tu área de especialización laboral involucra el tener que hacer constantes desplazamientos y mudanzas, te resultará más atractivo el alquiler. Además, si el horizonte económico se llena de nubarrones, tienes la opción de dejar el sitio y desplazarte a otro más barato, siempre y cuando le hayas avisado al arrendatario con una anticipación mínima de 30 días y lleves las cuentas puntualmente.

Factor coste

Para realizar la compra de una casa necesitas un piso financiero considerable, ya que por lo menos 20% del valor total que resulte de la tasación del inmueble corre por cuenta de la persona que compra. Asimismo, 10% correspondiente a Hacienda también corre por el bolsillo de quien se convertirá en propietario. Al contrario, para alquilar no se suele necesitar un ahorro previo.

A largo plazo, lidiar con el propietario

Se pueden mencionar las desventajas de vivir en alquiler hasta una edad avanzada. Para empezar, cuando estés jubilado, tu capacidad para pagar la cuota mensual será menor y tendrás ingentes dificultades, y pese a pagar durante tantos años, no serás dueño de nada en absoluto.

4 errores a evitar al vender una vivienda

Aunque el mercado inmobiliario ha despuntado y cobra cada vez mayor movilidad, muchos vendedores continúan cometiendo errores básicos que les impiden concretar la venta. Si estás pensando en vender una vivienda, asegúrate de no cometer los más comunes que te presentamos a continuación.

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Inflar el coste del inmueble

Muchos cometen el error de colocar un precio por encima del valor real de la vivienda, pensando que con eso lograrán ganar más, pero se equivocan. Un precio excesivo solo logrará alejar potenciales compradores. Se recomienda acudir a asesoría profesional para colocar un precio razonable de acuerdo al estado del inmueble, su ubicación y otros factores, esto jugará a favor, pues el comprador reconocerá un precio equivalente a lo que se ofrece, lo cual lo animará a realizar una oferta inicial para asegurar el inmueble.

Desechar a los primeros interesados

Otro error es pensar que los primero interesados forman parte de una larga fila de futuros compradores y no suele ser así. Una vez que la vivienda pasa un determinado tiempo sin venderse va perdiendo el impulso inicial, quedando relegada en los portales de búsqueda, por lo tanto hay que aprovechar a quienes se acerquen entre los primeros para concretar la venta. Es oportuno estar abiertos a negociar y dejar de lado actitudes inflexibles que pueden terminar por perjudicarnos.

Negarse a hacer reformas

Mientras en mejor estado se encuentre la vivienda, más atractiva será para los posibles compradores. Un inmueble que de entrada deje ver que necesita reformas, puede alejar a los interesados, pues los gastos que acarrearía hacerlas se sumarán a los pagos de hipoteca, lo que puede sobrepasar el presupuesto de muchos.

Atraer con información engañosa

Es importante tener en cuenta que lo que coloquemos en los anuncios debe coincidir con la realidad del inmueble. Si intentamos engañar, quitaremos crédito a la vivienda y a nosotros como vendedores, pues los visitantes terminarán por darse cuenta, lo que puede generar comentarios negativos que perjudiquen nuestra capacidad de negociación. Es siempre preferible ofrecer información veraz respecto al estado de la vivienda.

¿Conoces los principales tipos de arras?

En el proceso de compraventa de un inmueble puede ser de mucha utilidad el establecimiento de arras. Esta especie de precontrato es lo que garantiza la realización del contrato posterior y definitivo (que consiste en una réplica de este ante el notario), además de garantizar el primer pago que realiza el comprador para reservar el inmueble. A continuación, te explicaremos detalladamente cuáles son los tipos de arras que existen en el mundo inmobiliario.

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Arras confirmatorias

Este tipo de arras son un motivo de celebración por ambas partes. Representan el cumplimiento adecuado o exitoso del proceso de compraventa o las cláusulas acordadas entre el comprador y el vendedor. Cuando este tipo de arras se redactan, son una garantía irrefutable de que la compraventa se llevará a cabo. En el caso de incumplimientos, el comprador podrá reclamar sus derechos exigiendo el cumplimiento o la resolución de las arras, así como el pago de daños y perjuicios en caso de que estos sean probados.

Arras penales

Este tipo de arras, a diferencia de las confirmatorias, representa la amenaza del incumplimiento de las clausuras en el proceso de compraventa. Esto puede inclinarse tanto al comprador como al vendedor. Generalmente, especifica indemnizaciones, pérdidas económicas y exigencias posibles por la parte afectada.

Arras penitenciales

Las arras penitenciales permiten tanto al comprador como al vendedor desvincularse lícitamente del proceso de compraventa mediante la pérdida del capital abonado del comprador, así como la entrega de la suma doblada por parte del vendedor. Representa la medida penitenciaria establecida al romper los lazos económicos después de haber firmado el compromiso de llevar a cabo el proceso de compraventa.

Después de tener conocimiento sobre la diversidad existente en el tipo de arras y su redacción legal adecuada, es importante no solo inclinarse por las arras aprobatorias o que únicamente expresen el coste final del inmueble. Es necesario que expresemos en el precontrato todas las opciones posibles para proteger al comprador y al vendedor en el proceso de compraventa, además de especificar claramente las cláusulas en caso de incumplimientos o desvinculación de la compraventa del inmueble.