La fotografía inmobiliaria: ¡todo o nada!

Antes del internet, muchas veces la primera impresión que recibía un comprador del inmueble era durante la visita. Sin embargo, hoy día los clientes ya han visto toda la propiedad por fotos antes de visitarla, esto hace que las fotografías que se elijan para promocionar la vivienda marquen la diferencia: un inmueble con fotografías poco atractivas hará que el cliente pase del anuncio sin miramientos.

Inversión

Ya que una imagen vale más que mil palabras, publicar malas fotografías puede disminuir de manera drástica el número de visitas virtuales de la casa, lo que influye directamente sobre la venta. En un sector tan competitivo, diferenciarse es necesario y no solo en la oferta, sino en la forma que se ofrece. La fotografía inmobiliaria profesional no es entonces un gasto, sino una inversión que proveerá un aumento en las ventas.

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Equipo apropiado

El único tipo de imágenes que debe usarse en una campaña promocional para el inmueble son fotografías bien iluminadas y de buena resolución. Lo ideal es contratar a un servicio profesional para hacer las fotografías. Aunque se pueden hacer fotos de la propiedad con un smartphone o un equipo propio, estas funcionan durante una conversación informal y rápida entre el agente y el potencial comprador y no para promocionar la vivienda formalmente. Un anuncio con buenas fotografías resaltará sobre aquel que tiene fotos de baja calidad o no posee en lo absoluto.

Puesta en escena

Una sesión fotográfica requiere de al menos una semana de planificación para preparar el aspecto exterior e interior de la propiedad a promocionar. Es necesario escoger los espacios con mejor luz natural y tener la casa limpia y ordenada a la hora de hacer estas fotografías, puesto que la primera impresión es la más importante y, a veces, la única. Lo recomendado es hacer dos fotografías por espacio: un plano general y una del detalle más resaltante de la habitación.